¿MACRI SABE GESTIONAR EL PRESUPUESTO?
El Gobierno del Ingeniero lleva algo más de tres meses en funciones y es "vox populi" entre los viejos compañeros municipales que los nuevos funcionarios NO Saben gestionar el presupuesto, que hasta ahora nada se ha puesto en marcha. Le damos una manito: escuchar la experiencia de los empleados.. .




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Cuando llegó a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, en agosto de 2000 Aníbal Ibarra traía consigo, como hoy Mauricio Macri, una importante esperanza de “cambio”. Al igual que Macri, Ibarra decidió, en el primer mes de su gestión, intervenir la OsBA. Pero al poco tiempo Ibarra se convirtió en socio y cómplice de los caciques de Sutecba. Aquí la historia.
Por TOMAS VIDAL | 07.07.2008
El IMOS había sido manejado por el gremio, haciendo una pésima gestión. Lo cual había acarreado un gran desprestigio para Amadeo Genta y Patricio Dartarmini. Por esa época este último se excusaba públicamente: “"La situación a la que llegó el ex IMOS no fue responsabilidad de los trabajadores ni del gremio, sino por culpa de la forma irregular en que se liquidan los haberes en el Gobierno de la Ciudad: no se realizan aportes sobre un 30% de los salarios y a la vez no se reciben otros aportes", le explicaba el 21 de septiembre Datarmini al diario Clarín.
Solo algunas semanas después de asumir, Aníbal Ibarra firma un decreto de la intervención de la OsBA. La noticia caýó como una bomboa y generó un clima de emergencia entre las filas de Sutecba. Es que en 1998 Ibarra había promovido la creación de la obra social de la Legislatura Porteña, quitándole esa caja al IMOS. Parecía que las promesas de cambio se estaban cumpliendo.
Sutecba, con poca cintura política por la desastrosa gestión del IMOS, solo atinó a organizar una simple protesta puertas adentro. Unos 30 delegados sindicales llegaron con bombos y coparon los pasillos de Bolivar 1. Un miembro del gabinete de aquel entonces recuerda la expresión demudada del rostro de Raúl Fernández, alias “el Colorado”, por la “presión” sindical.
Eso fue suficiente para hacer claudicar la la postura de Aníbal Ibarra. Cuando salió el decreto reglamentario, sorpresivamente no designó a un interventor, sino a un “directorio de intervención” de nueve miembros. Casi absurdo, dentro del gabinete de Ibarra se congratulaban porque habían logrado “la mayoría”. En la negociación con el gremio la gestión ibarrista puso cinco directores, de los cuales tres eran del Frepaso y dos de la UCR, mientras que los otros cuatro eran de Sutecba. Pero más curioso aún fue que el que fue designado presidente fue Enrique Pistoletti, hombre del gremio de y de completa confianza de Datarmini.
Por parte del Frepaso ingresaron Rubén Gómez, Marcela Sánchez de Bustamante (posteriormente sería sindica de la Ciudad) y Mario Gygli, nada más y nada menos que el ex cuñado de Aníbal Ibarra, el primer marido de Vilma Ibarra.
Un año después, Ibarra presionado por el accionar de la que era entonces defensora del pueblo Alicia Oliverira, intervino la OsBA. Desde la Defensoría habían logrado un fallo judicial que obligaba a la OsBA brindar gratuitamente medicamentos a los enfermos de Sida, y además de eso, habían presentado reiteradas denuncias por la calidad del servicio.
Lo grave es que como interventor designó nada más y nada menos que a su ex cuñado, Mario Gygli, que ya estaba en el directorio. En ese momento la obra social todavía tenía un pasivo de más de $150 millones y tenía obligaciones mensuales con el Banco de la Ciudad y el banco Francés de alrededor de $2,5 millones.